Reencontrarte contigo misma.
De nuevo, empezar en el sitio de partida.
Buscar palabras, pensamientos, historias...
En el lugar de siempre. Con personas con las que has compartido momentos
irrepetibles. Con amigos, con compañeros, con seres importantes en tu vida...
Retomar lo que tanto te gusta hacer, eso que te llena por dentro, que te hace
sentirte alguien y te ayuda a crecer espiritualmente...
Escribes, sin saber qué saldrá de tu mente. Pulsas letras, y salen pa-
labras, frases. Poco a poco conectan entre sí y van tomando forma. Entonces
se va forjando algo, un no sé qué... Y aparecen ideas, sentimientos. Incluso
construyes alguna que otra historia. Ficticia o real, forma parte de ti. La vas
haciendo tuya, va cobrando vida. Se transforma en una especie de ser. ¿O quizá es una parte de ti que ya estaba latente y no sabías qué existía?.
Es increíble que transcurrido un tiempo, en el que estuviste ausente sin tú querer ,puedas volver a decir en voz alta "Estoy aquí. Al fin he regresado". Pero no, no lo dices con tu voz. Lo expresas a través de los dedos, que reciben los impulsos y emociones que habitan en ti. Nuevamente, como si fuera la primera vez, con las mismas ilusiones, deseos, motivaciones y entusiasmo que han permanecido quietos en tu espíritu, esperando, dejando pasar el tiempo hasta que llegara el instante mágico de regresar. Regresar a ti misma. Escribir y dejar fluir, despacio. Recuperar ese espacio en el que te has sentido como en tu hogar.No hay trucos. Y si los hay, los desconoces. Solamente sabes que la magia está
de vuelta. Y estás aquí. Tú. Mujer. Alma. Escritura....